domingo, 6 de septiembre de 2009

MORIR DE MUERTE




el viscoso y aún tibio ano de mi sien: eyaculará la sangre orgásmica de mis innumerables amoríos: tantas veces he entrado por la ventana de un léxico carnal en constante crecimiento


el filo vaginal de la palabra hembra:

será un apretado collar:

chorreará sobre mis manos:

ellas también van a morir

de cosas últimas


no quiero morir de amor

pero el amor me mata

con su urgencia

con su necesidad

y más que nada

con su falta

con su omnipresente no-estar-en-ningún-sitio


no quiero morir de pena

pero me apena mi pedido

porque sé que morir de muerte

es pedir demasiado



sábado, 5 de septiembre de 2009

RECOMENDACIONES



Por favor no le sirvas el café a la muerte.

Por favor no le des el periódico

y no le enciendas el cigarrillo.


No la peines.

No le lustres los zapatos.

No le acomodes el cuello de la camisa.


Ella duerme con nosotros todas las noches

pero a la mañana debemos evitar

que haga su trabajo.


Por favor.

Todavía no la despiertes.

Dejala que duerma hasta el mediodía

y después yo me encargo de entretenerla.


No hagás ruido.

Caminá en puntas de pies

o volvé a la cama.


miércoles, 2 de septiembre de 2009

ALETEO DE MOSCAS




un aleteo de moscas carnívoras

en torno de un aroma pectoral

un trémulo montón de ansiosas víboras

al pie del lecho vil sueño fatal


y es que hace hambre de este lado del mundo

acá se siente la falta de sobras

muerde la fiebre un hedor nauseabundo

y más dolerá si aún más la nombras


hedor nauseabundo muerde la fiebre

resiste y resiste que antes del quiebre

el hueco rancio a otra carne se enlace


la falta de sobras acá se siente

sobra la falta en molestia creciente

y el hueco inconforme será un envase




LA POESÍA NO PAGA




En una sucia pensión de hambrienta soledad,

simpática caravana de rostros apagados.

Con pies descalzos alfombro el invierno

y mi sombra es tan grande

que ya es la noche.


Como arena seca entre mis manos.

Como sangre rancia bajo el latido.

Digamos por ejemplo

que la intención siempre fracasa.

A veces la vida no es más

que amueblar la sala de espera.


En una sucia pensión de hambrienta soledad,

ronroneo sumiso de un abandono sin pausas.

Con manos torpes abrigo la embriaguez.

A puño cerrado me miro en el espejo.


Soy de una raza destinada a derramarse.

Y el poema es inútil.

Fue en vano y a otra cosa.

Estúpida manera de pasar la noche

en una sucia pensión de hambrienta soledad.



martes, 1 de septiembre de 2009

EVANESCENTE



Entre trozos de espejo.

Astillas de ataúd.

De mi propio reflejo

a un millón de años luz.

A un millón de años luz

de mi propio reflejo.

Astillas de ataúd

entre trozos de espejo.

Yo siempre me quedo

en la misma estrofa.

Hacer otra cosa

intento y no puedo.

Intento y no puedo

hacer otra cosa.

En la misma estrofa

yo siempre me quedo.

Ya más pequeña

y todo lerdo.

No me hace seña:

poema pierdo.

Poema pierdo.

No me hace seña

y todo lerdo.

Ya más pequeña

y así sigue

y se achica.

Le da risa.

Se despide.

Se despide.

Le da risa.

Y se achica

y así sigue.

No puede,

pequeña.

Se empeña

mas muere.

Mas muere.

Se empeña,

pequeña.

No puede.

Quedo

loco.

Poco

puedo.

Puedo

poco.

Loco

quedo:

yo.



domingo, 30 de agosto de 2009

ÓRGANOS



ásperos acontecimientos que acaecen

en la dimensión más arcana del ser

inverosímil apariencia del hombre

que difiere de la piedra invernal

susurro inagotable y vago

del brioso empujón melancólico


me hago sombra y me hago noche

fiel al ritmo de mis lamentos

la soberbia del magnífico fuego

me deja a solas con mi fosa y su cruz


no puedo decirme sin que mi voz me calle

en el revés del ánimo me encuentro exacto

no me animo a tragarme miedoso mastico

no puedo vivirme sin que mi vida me muera


sucede que mi cerebro está mal situado

oigo que late como un corazón



viernes, 28 de agosto de 2009

MARYLIN




Vestida de curvas lácteas.

De sus ojos las ventanas

enlutan todo paisaje

con cortinas maquilladas.


Rubias colas inquietantes

de espermatozoides rubios

caían sobre su rostro

de elocuencia sin murmullo.


Desplegaba torpes pasos

de la plaza en la rodilla.

Su delgada y rica pose

prometía mil delicias.


En la frente lo materno.

Lo cómplice en la mejilla.

Oh pasión en cuatro labios,

dulce sombra en las esquinas.


El motor aún ronroneaba

frente a un metálico guiño.

Cayó el vidrio y me invitó

a fumar su aliento tibio.


Noche roja amanecida

nos cubrió de amor y espanto.

Sus azules ventanitas

parpadearon gusto amargo.


Los faroles se doblaban,

ansiosos de aquellos muslos.

Blondas luces de ciudad

respiraban tango oscuro.


Esas boas fugitivas

resbalaron en mis manos.

La sedosa y láctea piel

reveló un pulposo canto.


Verticales carcajadas

ya tornáronse viscosas,

cuando el falo que bien paga

tuvo vaina que bien cobra.


Dijo llamarse Marylin,

bello nombre merecido.

Fue tan mía aquella noche

y el disparo fue efectivo.


Los faroles se espantaron

de tanto rojo ataúd.

Ya descansa mi mocita

en la alfombra del baúl.


Se volvió a encender el rojo.

Se apagó aquel triste azul.