Y hoy que vivir es dentellear la sombra de un ataúd: no saber lo que es la muerte.
Y hoy que morir es mirar un rostro con extrañeza: olvidar lo que es la vida.
Y hoy que vivir es dentellear la sombra de un ataúd: no saber lo que es la muerte.
Y hoy que morir es mirar un rostro con extrañeza: olvidar lo que es la vida.


I
Han fragmentado mi cárcel para luego desmaterializar los barrotes. Realmente supieron de mí para procurar que yo me sepa. ¿De qué me sirve la libertad si no hago más que leer compañías ausentes? Soy un adentro colmado de endechas hacia mi fondo.
MIGUEL: -¿Qué hacés?
MAL PINTOR: -Pará, pará, ya te digo.
MIGUEL: -Hey, boludo. ¿Qué hacés?
MAL PINTOR: -Pero nada, te intento real al óleo seco.
II
El baile de las nubes desdibuja tu rostro, subraya los relojes y las arenas, todo el peso soledante del tedio. Desde abajo para abajo, en eso consiste mi caída. ¿A qué velocidad caés? (preguntó la ausencia). Sería incapaz de precisarlo con números (contesté). No sé, caigo a muchos poemas por noche.
III
A falta de vos estoy poblado de fantasmas.
IV
Me duele el espacio que solías ocupar.

Y arriba, en el fragmentado trastorno de mi escalofrío, como encastrado en un desequilibrio alegórico y mordaz, con empalagosas mordagas que patinan en la médula, con vidrios triangulares que se endentan en mí, trazando con la mirada el radio del círculo lunar, encrestando una cólera vehemente, siempre arriba, me dibujo con sombras, me digo con silencios, me desexisto para adquirir un cuerpo nuevo.

Insólitamente abierto al caos ordenador de los climas interiores. Poco a poco la luna me convenció. “Oh, mi pequeño vástago (decía), únete a mi circo de ángeles sin alas, participa en los espasmos de esta orgía. ¿Qué podrías perder? Adelante. Antes de que el miedo se cristalice”. Sinceramente, yo no soporté el llamado de su guiño erótico, los gestos graciosos de su blanco sexo, la electrizante caricia de su rayo carnal, tan similar al roce de la seda femenina.

Sol ausente. Luna fija y parpadeante en los ojos, enumera los obvios designios a los que me expone. Abrupta caída de besos, las sedas exiliadas de nuestras pieles añejas.
¿Adónde ir cuando somos el lugar y nuestra mueca es degradante? Mañas melodramáticas y hábitos de carne te encastran en mis escritos.
El amor se viste de corazón ocioso a la sombra de nuestras costillas.

Parpadeo músico del boom lunar
asado al filoso alféizar,
irrumpe con móviles pestañas
de ronco cremarme solo.
Rayado disco Paez de vinilo
babea el sueño hondo contra
las relampagosas iras
del proceloso vacío flaco.
Descompostura antiaspirina
en la melena del tosco
ánimo-gran muralla.
Aquí el melódico ronroneo-
Lennon: “All you need is love”.
Aquí la rubia nicotina-bandera
del trémulo dedo casi ausente.
Humeante ceniza de un resbalé
pulmonar al cáncer idolatrado.
Boca-tapita de boba sustancia.
Serpenteo irregular de vítreo esófago.
Mucilaginosa bodega estomacal
del fondo. Vicios hechos a la justa
medida de mi empalagoso
saltar descendente.